AGUA EN CALP

Durante siglos el problema del agua en Calp ha sido endémico, solamente aliviado por el suministro proporcionado por algunas norias y pozos que se encontraban en el llano, y las más de las veces por el agua de lluvia acumulada en aljibes dentro de las propias viviendas, y las fuentes, muy escasas, en nuestro término.

La única aguada para los barcos era del llamado Pou dels Mariners en la playa de la Fosa. Pozo de agua algo salobre y que fresca se podía beber.

El botánico Cavanilles en su visita por estas tierras en 1792 ya hace referencia a esta agua "el agua para el pasto común tiene el defecto notado de las de la Marina; y aunque no lejos de la población nace otra en las faldas de un monte no la conducen o por falta de medios o porque se hallan bien con la que han bebido siempre". Creemos que Cavanilles se refiere a la Font de Gregori en las estribaciones del monte Oltá y que a principios del siglo XX hubo un intento de canalización hacia la población.

 

Llano del  Saladar y dels Estanys

Con anterioridad, durante muchos años, Calpe se servía mayoritariamente del llamado Pou Salat. Este pozo cuyas aguas nacen al mismo nivel del mar, proporcionaba a los calpinos un agua “salmaya”, allí bebían los ganados, los animales de carga y hasta los humanos. A este lugar, distante un kilómetro de la población, acudían varias personas que se dedicaban a la venta de agua a domicilio acarreándola en caballerías.

No se sabe a ciencia cierta la antigüedad del Pou Salat. El primer documento que hace referencia a este lugar son los planos levantados por motivo de la fortificación de la villa y que llevan fecha de Junio de 1745. En estos planos se hace referencia al "camino del Pozo Salado y las Salinas". En 1845 el diccionario Madoz nos dice de Calpe "no tiene aguada, sino de noria y algo salobre".

Puede que cueste imaginar que los calpinos usaran el agua salobre de este pozo para uso domestico, existiendo como existían, bastantes pozos y norias en todo el llano, aunque el agua de todas ellos era similar -con mejor o peor fortuna- a la del Pou Salat. Sólo la "Senia de Berlandina" en la cercanía de la salina tenia agua bastante aceptable.

 

Pou Salat y Timpan del Saladar

Todos estos pozos y norias; el de L`Enchinent, Nofre, Golechas, Vicent de la Casa, la senyoreta Amparitos, Torrat, Blai, Jaume Canals, Chimo la Santa, Cosme, don Domingo, Avargues, Feliu, etc., eran de uso particular y el Pou Salat era el único de uso público.

Ni siquiera el llamado Pou dels Mariners era de titularidad pública, pues se encontraba dentro de tierras privadas. Existía simplemente, una servidumbre de aguas para el Cuartel de Carabineros de la Fosa y los marineros principalmente. No sabemos la razón del porqué los carabineros y posteriormente los guardias civiles, seguían acudiendo al pozo y no hacían uso del gran aljibe con que contaba el cuartel en su patio central y que recibía el agua de lluvia de todos los tejados del cuartel.

 

La villa de Calp a principios del siglo XX

El “pou salat” en sus orígenes no tenía tejadillo de ahí las dos "picas" (pilas) de piedra, una a cada lado, para abrevar a los animales. Con posterioridad, al elevar la fábrica y añadir el tejadillo sólo quedó operativa la pila que da al Norte, instalándose un pozal con su correspondiente cadena. Aquí cabria hacer el inciso de que manos desaprensivas ayudadas por una máquina se llevaron hace algunos años una de las pilas para decorar un chalet.

Según nos comenta Jaume Pastor Fluxá en su obra Historia de Calp, en 1897 se limpia y arregla el pozo al coste de 15 pesetas y diez días de trabajo.

Nos cuenta Pedro Pastor en su obra Calpe, Gentes y Hechos (pag,163) el peligro que para la salud pública representaban estas aguas y la necesidad de buscar agua potable en abundancia, impulsaron a Joaquín Antonio Sendra de Monserrate, de Pego, casado en segundas nupcias con la calpina Encarnación García Avellá, a realizar costosos trabajos en el denominado Pou Roig, del término municipal de Calpe, pero lindante con el de Benissa, dando por resultado agua buena y abundante, que fue conducida hasta las inmediaciones del pueblo.

El día 15 de Mayo de 1878 fueron inaugurados los depósitos y solemnemente bendecidos por el párroco Antonio Pons”.

Si realmente el agua traída desde el lugar del Pou Roig era “agua buena y abundante” ¿porqué se seguían utilizando las aguas del Pou Salat, nueve años después? Ello nos lleva a suponer que; o no eran tan abundantes, que se encontraban bien con las de “toda la vida” o que el agua traída por Sendra hasta los depósitos de la “Font” era de pago, como es lógico suponer.

Aunque la realidad es que el agua traída desde el Pou Roig, aunque de buena calidad, no lo era en cuanto a la abundancia que en un principio se pretendía. En el mes de Abril de 1937 el consistorio calpino trata de solucionar  “el estado precario en que se encuentra la población por la escasez de agua, que puede decirse falta hasta para la vida de las personas; y no contando este municipio con recursos suficientes para una empresa de tanta magnitud como es la traída de las aguas potables para el abastecimiento de la población desde cuatro kilómetros de distancia”. Parece ser que las cañerías que desde el Pou Roig conducían el agua hasta los depósitos de la “Font” o eran pequeñas o estaban inservibles. Nuevamente, en Enero de 1939  el ayuntamiento se hace eco de “la suma escasez de agua para las necesidades del pueblo y la imperiosa necesidad de abastecimiento, acordándose por unanimidad que se mande una comisión a Valencia para la adquisición de moldes y activar en el mayor grado la construcción de tubos para la cañería de la fuente pública”.

 

Casco histórico de Calp en la década de los años 60

En aquellos años, algunas casas del casco histórico disponían de aljibes donde se almacenaba el agua de lluvia. Recordamos principalmente las casas de Trini Blai, Pepa la Crespa, la Perla, Casa Abadía, las Julias, Poller, Zaragoza, etc. Vendían agua de sus pozos; María La Santa en la Plaza de la Iglesia y Quica La Perla en la calle San José. A solo 5 céntimos de peseta el cántaro.  Varios vecinos se dedicaban a traer agua con burritos. El ti Vicent de Pesic, o el ti Jaume el Xufo y algún otro que no hemos identificado. Más adelante, el transporte se realizaba en carros, así se evitaba el penoso viaje a la fuente con el cántaro, tarea realizada en su mayoría por mujeres o adolescentes.

En Septiembre de 1947 el Ayuntamiento trata de captar nuevos acuíferos con el fin de llevar el agua hasta la población, este proyecto usaría parte de las instalaciones de Amparo Giménez Sendra (nieta del mayorazgo Sendra) propietaria de las aguas del Pou Roig. Parte fundamental de este proyecto era la construcción de unos depósitos que irían enclavados en la casa de la calle Virgen de las Nieves nº 9 que se encontraba en ruinas ( como lo está hoy en día) desde estos depósitos y a través de cañerías se distribuiría a las distintas fuentes que debían enclavarse en el casco de la población. Aunque, la dificultad de bombear las aguas hasta la plaza de la Villa debía ser complicada para la época. Las negociaciones con la señora Giménez Sendra nunca llegaron a buen término debido a las contradicciones y cambios de opinión planteados por la propietaria en cada momento.

El día primero de Enero de 1952, Amparo vende las aguas de la fuente al propietario del Peñón, José Más Capó, por el precio confesado de 300.000 pesetas.

 

El lavadero de la fuente de Calp

El día 3 de Marzo de 1955, la corporación municipal se reúne con el fin de “resolver el problema de las aguas potables”, manifiesta el Alcalde que después de muchas reuniones con el propietario “sin consecuencia alguna, en primer lugar por ser el filón de escaso caudal, para suministrar al pueblo del agua que se precisa, y en segundo lugar muy inferior al costoso gasto de tuberías de conducción, canalizaciones y demás que se requieren”. Seguidamente, el Alcalde propone la compra de agua de la vecina Altea, del propietario Antonio Salvá, el cual cuenta con unos terrenos con abundantes manantiales y que con la concesión de tres litros segundo, tendría unos costes de 600.000 pesetas. Lamentablemente en Mayo de 1956 esta solución es desestimada por la Corporación al constatar “la apatía manifiesta de la falta de interés de la empresa Aguas de Altea y del señor Salvá”.

Visto el fracaso del agua de la vecina Altea, la Corporación entabla conversaciones con Andrés Cabrera Ferrer el cual es propietario de unos pozos de fuente en Oltá. Finalmente, un informe de la Jefatura Provincial de Sanidad manifiesta que las aguas de Olta contienen nitratos y por tanto no son aptas para el consumo. Otro informe de fecha 11 de Junio de 1956 las declara aptas.

En aquellas fechas, la situación de abastecimiento era tan crítica, que los vecinos de Calp acudían al Pou Roig con cubos y cántaros, con este fin el Ayuntamiento pretende iniciar un expediente “por el derecho al aprovechamiento de las aguas, por más de veinte años de uso”.

A principios de 1962 se inician los trabajos de un nuevo pozo en el Barranco Salado, muy próximo al Mascarat y que había creado grandes expectativas. Con este fin, miembros de la Corporación se desplazan a Madrid para solicitar una subvención que sumar a la conseguida por la Diputación. Se hacía preciso instalar un grupo electrógeno para dar energía a las bombas de achique y un montacargas para la subida de los materiales. En Junio de 1963 las obras iban a buen ritmo y ya había construido un camino desde la carretera general hasta el pozo. Un informe del geólogo José Mª Rios (propietario de la Casita Blanca) que residía en Calp, dio pocas esperanzas de encontrar aguas en el pozo del Mascarat. Como así fue, al estar las aguas de dicho pozo contaminadas por yeso.

 

Torre y balsa de la salina y "senia" de Cosme en el Realet

En esas fechas ya se tenía conocimiento de que una empresa había encontrado agua abundante en el Algar y se inician los primeros contactos con la empresa Agriben S.A. Aunque aquí no acaban los problemas para los calpinos, en un primer análisis de Octubre de 1963 en los pozos de Agriben dan como resultado un índice de salinidad excesivo, con lo cual no son aptos para el consumo. Por este motivo, los avalistas retiran sus avales depositados en la Caja de Ahorros del Sureste y el Ayuntamiento acuerda anular el contrato con la empresa Agriben. El 25 de Mayo de 1964 el Ayuntamiento presidido por Mateo Zaragoza Pèrles acuerda contratar con la empresa Agriben “para el suministro de agua a la población” para antes del verano y lo firma con el consejero de la empresa Claudio Lopez de Atalaya. Aunque la empresa en Septiembre continuaba sin suscribir el contrato y el Ayuntamiento quería iniciar acciones judiciales por este hecho y el perjuicio de tener ya instaladas las tuberías en varias calles. Finalmente, el día 22 de Octubre de 1964 se firma el tan deseado contrato de suministro de agua potable a Calp, entre el alcalde Mateo Zaragoza Perles y Vicente Costa Avellá, concesionario de Agriben S.A. de las aguas del valle del río Algar. A la firma de este contrato, el Ayuntamiento compra 250 dotaciones de agua para los vecinos del casco urbano de Calp, a razón de 10.000 pesetas por dotación de 450 litros diarios. En esta compra, el señor Costa concede al Ayuntamiento un descuento del 20 por cien, para la realización de la red de distribución y de un depósito regulador, que se situará en la colina de la Ermita. En Mayo de 1965 todavía estaba para contratar dicho depósito. Una vez fueran liquidadas las 250 dotaciones, Agriben concedería 250 dotaciones más para todos los vecinos de Calp. El volumen de agua que la empresa se compromete a depositar en el depósito de la Ermita es de 112.000 litros diarios. Cabe hacer constar que un número inferior a 100 dotaciones ya habían sido contratadas directamente por algunos vecinos con Agriben.

La ermita del Salvador donde se construyó el primer depósito y el barranco del Pou Roig

A principios de  1980 y en una de las sesiones plenarias con motivo del Plan General de Ordenación Urbana se propone por parte de la Concejalía de Cultura que el vial que pasa sobre el Pou Salat se le haga una rotonda con el fin de preservarlo. Por la misma Concejalía en fecha 7 de Agosto de 1985 se propone al Pleno la restauración y adecentamiento del Pou Salat considerando al mismo como uno de los pocos vestigios históricos que nos quedan. El Pou Salat es restaurado en Junio de 1996.

Muchos de estos pozos y norias han desaparecido bajo el hormigón o el asfalto, los pocos que quedan en pie;  la “senia” del Pla de Feliu y Pou Salat son testimonios de un pasado del que cada vez nos quedan menos vestigios. Hasta el emblemático Pou dels Mariners ha tenido que acabar bajo una tapa de alcantarilla en una acera cualquiera de la Urbanización Santa Marta.

En la década de los 80 la llamada segunda guerra del agua de la Marina Alta, entre los agricultores y las poblaciones costeras que cada día demandaban más suministro de agua, llevo a rotura de tuberías y actos de presión por elementos incontrolados.

Una de las fuentes de fundición instaladas en el casco urbano y molino de la salina.

En Abril de 1985 nuevamente surgen problemas de abastecimiento de agua y desde el consistorio se inician varios proyectos para aumentar los caudales. Se perforan cuatro pozos en la partida de la Manzanera para suministrar agua a unas fuentes que se colocan en diferentes lugares de la población. Estas fuentes eran completamente autónomas de la red general. Se perfora otro pozo en la partida del Collado de Toix, dando como resultado agua salobre. Otro en el barranco de la Canuta. Otro en el Pou Roig. Las averías eran constantes; en Julio de 1985, el mismo día que se estaba sacando la bomba del pozo de Orba para su reparación, se quema la bomba del pozo de Lliber. El sacar una bomba desde los 400 metros de profundidad, conlleva una serie de trabajos que  duran día y medio, trabajando las 24 horas.

Durante esos meses, el pueblo de Orba, lógicamente alarmado por el descenso de los pozos, presiona para que se reduzcan los caudales a extraer y en base a esto, se acuerda que Agriben bombee 2 hectómetros cúbicos anuales, que sumados a los caudales de los pozos de Senija y al de Lliber dan un total de 3,8 Hm, anuales.

En aquellos momentos, en toda obra nueva es obligatorio la construcción de cisternas para almacenar agua, son muchos los propietarios que construyen aljibes o instalan depósitos en las viviendas para almacenar agua en previsión de los cortes de agua. Los cortes de agua llegan a durar hasta seis días, situación insostenible para la población. Agravado por una sentencia del Tribunal Supremo que ordena clausurar los pozos III y IIIBis de Orba en Noviembre de 1987. Creando una situación en nuestra villa de verdadera emergencia.

En 1988 se aprueba por parte del Ayuntamiento la compra de todas las instalaciones de la empresa, Agriben-Setursa, que hasta la fecha había suministrado agua a Calp. Desde este momento se inician los trámites entre la Diputación Provincial, el Ayuntamiento de la Vall de L’ Guart y Calp para el suministro del acuífero Mediodía a través de los pozos Lucifer.

 

                Calp en la década de los 60                          El Plá con varias "senias"

Con una población de derecho a Enero de 1988 de 10,732 habitantes, Calp consumía más de 6,5 millones de litros día y en verano cuando llegaban los veraneantes casi 10,5. Hoy en día que triplicamos esa población el consumo de agua es disparatado y con la sequía que tenemos, veremos cuanto tiempo nos dura el “estado de bienestar” que disfrutamos. Al paso que vamos puede que en el futuro tengamos que recurrir a las plantas potabilizadoras cuando se agoten o salinizen todos los acuíferos.

 

Andrés Ortolá Tomás