CAMINOS CARRETEROS DE LA MARINA

No es hasta finales del siglo XIX en que los caminos que cruzan estas tierras de las Marinas pueden recibir el título de carreteros. Titulo que se les podría aplicar con reservas: muchos lo son sólo de nombre y los otros ofrecen grandes dificultades para transitar con comodidad.

 

 Veamos lo que nos cuentan algunas crónicas de la época: En toda la provincia de Alicante no se halla un camino de calzada regular; los más son de herradura y apenas pueden llamarse tales; porque sólo son estrechas y muchas veces peligrosas veredas, que van ladeando los escabrosos montes que tanto abundan. De cada uno de los pueblos que comprende, parten dichos senderos, por los que apenas pueden ir las caballerías cargadas, sirviendo de comunicación entre los habitantes de este territorio y poblaciones limítrofes. El llamado camino de la costa que desde Alicante se dirige a Dénia es muy penoso por ir marchando casi siempre entre cerros, cuestas y barrancos. Especial mención es el trozo del camino conocido como Collado de Calpe.

Todos sin embargo, son de herradura, y de desear fuera que se llevase a efecto la carretera tantas veces proyectada desde Alicante a Valencia por la Marina, en cuyo caso ganaría muchísimo este territorio.

 

Único tramo original en el término de Calpe del antiguo camino de herradura a su paso por la Soliva

El caso concreto de nuestra villa, no es único en la comarca. Veamos lo que nos cuenta el diario el Graduador en su edición del Miércoles 6 de Junio de 1877. En uno de los considerandos de la Real Orden de 12 de Mayo último, habilitando la playa de Calpe para el embarque y desembarque de frutos del país, se lee.......”cuya pretensión es tanto más justa cuanto que Calpe CARECE DE CARRETERAS Y CAMINOS VECINALES.”

Si Calpe carece de vías de comunicación; si todavía se encuentra aislado del resto de la Península, como otros pueblos de la rica comarca de la Marina; si para estraer sus frutos e importar los que necesita, se ve obligado a hacerlo por la playa, no es suya la culpa, sino del contratista de las obras de los trozos 6º, 7º, 8º 9º de la carretera de Silla a Alicante.

Si las obras de los trozos 7º y 8º de dicha carretera estuvieran terminadas, Calpe, que dista unos dos kilómetros de la misma con muy poco coste hubiera podido construir un camino vecinal que le uniera a aquellas, teniendo comunicación fácil y cómoda con el resto de España, y no se hubiera visto en el duro trance de acudir a impetrar la autorización que el Gobierno acaba de concederle.”

Tristemente, Calpe no contaba, ni tan siquiera, con un camino vecinal que nos conectara con la carretera nacional que se estaba construyendo.

 

Publicado por el diario El Graduador del Miércoles 30 de Julio de 1902 y que nos dice: Digna de estudio es la memoria que publico la compañía de los ferrocarriles de Alicante a Denia. Comienza empleando parecidos argumentos a los que hemos venido sosteniendo por espacio de más diez años para convencer a los hijos de la citada región de la Marina de la imperiosa necesidad de despertar del letargo para ponerse al nivel de los pueblos cultos, por medio del ferrocarril, base de su regeneración.

Verdaderamente es doloroso contemplar el evidente atraso en que han vivido esos pueblos, y aunque desde el año 1862 se hayan encausado, todavía les falta algo, el ferrocarril que hoy se les brinda.

En el año 1862, no obstante haberse construido un camino vecinal de Alicante hasta Altea, casi no existía movimiento terrestre, ni de viajeros ni de mercancías, toda vez que los transportes, a cargo de los arrieros, se verificaban generalmente a lomo. En aquella época solamente existían dos carros en Altea, uno en Benidorm y seis en Villajoyosa, dedicados al servicio de transporte diario de viajeros y mercancías.

 

 La construcción de la carretera de Alicante a Silla produjo en pocos años un aumento tan considerable, que en 1889 el tránsito sobre la misma era poco menos que continuo. Existían en esta época: en Altea unos veintitrés carros, cuatro en Benidorm, dos en Alfaz, dos en Polop, seis en Nucía, ocho en Callosa, seis en Finestrat, dos en Orcheta, dos en Sella y en Villajoyosa sesenta: decir, que la construcción de la carretera produjo en la comarca el considerable aumento de tráfico que representan ciento doce carros tirados por dos y cuatro caballerías, ocupados en el transporte de mercancías, además de las diligencias diarias de ida y vuelta que desde entonces existen entre Alicante y el Marquesado de Denia, dedicadas exclusivamente al transporte de viajeros. (En la actualidad sólo en Villajoyosa existen unos cuatrocientos carros matriculados.)

Como podemos ver, no es hasta finales de la década de 1880 en que finalmente se acaba la construcción del puente del Mascarat y con ello, se pone fin al aislamiento que durante siglos había padecido la comarca de la Marina.

 

Algunos años antes: el 1º de Marzo de 1880 se habilita el antiguo Collado de Calpe para poder transitar los carros. Estas obras duran dos meses y con ello se suaviza en parte el difícil transito del collado. Ver: http://historiadecalp.net/collado.htm

 

Cuanta diferencia existe entre las carreteras que hoy en día disfrutamos y las que nuestros abuelos tuvieron que sufrir.

Otros artículos relacionados con este  tema: http://historiadecalp.net/puentemascarat.htm

 

Andrés Ortolá Tomás